19:01 del 4 de abril de 2010...
La cama de mi habitación está sin hacer. Aprovecho esto para tirarme sobre ella. Relajarme. Escuchar música. Música árabe. "Salma", composición sobre un poema de Ibn Arabi. Pienso. Al mismo tiempo leo frases de una conocida página web. La echo de menos. Mucho. Esta cama se hace enorme en ocasiones. Cabe alguien más. Alguien que me regale una sonrisa sin pedir nada a cambio. Es lo único que me apetece en este momento. Siento necesitarlo. Sólo es un sentimiento. Una sensación. Miro por la ventana. El cielo está azul todavía. No ha empezado a anochecer. Llevo los pantalones de un pijama y la camiseta de otro diferente. No sigo la moda de este año. Sigo mi propia moda. Me relajo otra vez. Sigo necesitándolo. El nai de ese señor me distrae. Pronto vuelvo a pensar. Pienso en una foto que hice anteayer. En Santa Bárbara. Solamente en esa foto. Ninguna más. Qué bonita es. Qué paz transmite. Se esboza una sonrisa de pensar en ella. Mis dedos están cansados. Creo que debo dejar de escribir. Sigo pensando. Cada vez lo necesito más.
19:10 del 4 de abril de 2010...
04 abril, 2010
18 febrero, 2010
Memorias de un actor acabado...
Luces, cámara, acción...
A veces pienso que la vida es como una película. Un film macabro que ya está rodado. No deja de ser más que una historia escrita. Unos hechos llevan a otros, y estos otros a unos nuevos... pero siempre conectados entre ellos.
Y es en estos días cuando me viene a la cabeza una idea lógica: si en las películas, cuando un actor está a punto de terminar contrato, lo acaban matando... podrá llegar un momento
en que a mí también me acaben matando...? Siempre en sentido figurado, claro (o eso espero...). La primera respuesta que nos viene a la mente es, si aceptamos la hipótesis de una vida escrita, lógicamente, que sí.
Ahora bien, hay ocasiones en que, a mitad del proceso mortal (llamémoslo así), el actor renegocia su nuevo contrato con el director y hay que volverlo a resucitar. Como si de una historia bíblica se tratase. Por tanto, aquí viene la segunda pregunta (entre otras muchas que me he saltado por el camino): ¿se puede cambiar el destino fatal de un actor? Y si es así... y (repito), partiendo de la misma hipótesis inicial, podemos nosotros renegociar nuestro final? Ahí ya no me atrevo a contestar...
Siempre he creído que, aunque en cierta medida todo está escrito, finalmente somos nosotros los que tomamos la última decisión. Así pues: matemos al actor secundario.
Vale, toma buena!
A veces pienso que la vida es como una película. Un film macabro que ya está rodado. No deja de ser más que una historia escrita. Unos hechos llevan a otros, y estos otros a unos nuevos... pero siempre conectados entre ellos.
Y es en estos días cuando me viene a la cabeza una idea lógica: si en las películas, cuando un actor está a punto de terminar contrato, lo acaban matando... podrá llegar un momento
en que a mí también me acaben matando...? Siempre en sentido figurado, claro (o eso espero...). La primera respuesta que nos viene a la mente es, si aceptamos la hipótesis de una vida escrita, lógicamente, que sí.Ahora bien, hay ocasiones en que, a mitad del proceso mortal (llamémoslo así), el actor renegocia su nuevo contrato con el director y hay que volverlo a resucitar. Como si de una historia bíblica se tratase. Por tanto, aquí viene la segunda pregunta (entre otras muchas que me he saltado por el camino): ¿se puede cambiar el destino fatal de un actor? Y si es así... y (repito), partiendo de la misma hipótesis inicial, podemos nosotros renegociar nuestro final? Ahí ya no me atrevo a contestar...
Siempre he creído que, aunque en cierta medida todo está escrito, finalmente somos nosotros los que tomamos la última decisión. Así pues: matemos al actor secundario.
Vale, toma buena!
21 octubre, 2009
Viajes...
Viajar... ese pequeño placer que no todos nos podemos permitir.
El otro día pensaba en esto de los viajes y llegué a la conclusión de que no soy un vegetal, tengo piernas, necesito moverme, ver mundo, descubrir lugares ocultos, vivir experiencias nuevas, salir de aquí! Está claro que las cosas no están para ir derrochando dinero pero he de conseguirlo, he de intentarlo, he de aprovechar todas las oportunidades que se me presenten.
Decía Stevenson (el de la Isla del Tesoro que nos obligaban a leer en el colegio): "Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse" y señores: tenía toda la razón!
Sólo me falta la compañía... =)
El otro día pensaba en esto de los viajes y llegué a la conclusión de que no soy un vegetal, tengo piernas, necesito moverme, ver mundo, descubrir lugares ocultos, vivir experiencias nuevas, salir de aquí! Está claro que las cosas no están para ir derrochando dinero pero he de conseguirlo, he de intentarlo, he de aprovechar todas las oportunidades que se me presenten.
Decía Stevenson (el de la Isla del Tesoro que nos obligaban a leer en el colegio): "Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse" y señores: tenía toda la razón!
Sólo me falta la compañía... =)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)