Pues sí, hoy he tenido una mañana maravillosa, incríeble, perfecta, espectacular... por lo menos la media hora que ha durado... ¬¬
Media hora es lo que he disfrutado de la mañana, justo hasta el momento en el que Kevin José (sí... alguien tuvo la brillante idea de ponerle ese nombre a mi coche... :p) ha dicho basta. Concretamente ha dicho algo así como "MEEEEECCCC!!!! Fallo en el sistema de control del motor" por cuarta o quinta vez. Y ya era hora de llevarlo al taller. Y claro, se te cae el mundo encima cuando oyes al simpático de la recepción haciéndote la típica pregunta "¿necesitas el coche?" que realmente significa "espero que no necesites ese trasto porque lo vamos a tener días y días aquí haciéndole pruebas inútiles que no nos dirán lo que le pasa pero que, sin embargo, te van a costar el riñón izquierdo y parte del derecho, precio que te dejaremos abonar en cómodos plazos de o me lo pagas YA o no te llevas el coche y que tendrás que pagar con una sonrisa de oreja a oreja debiéndome la vida a mí y a todos mis compañeros porque piensa que siempre podría haber sido peor".
Así lo haré. =) (voy practicando...)
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